
Lady Danger - Sarah McKerrigan
   
Esta novela no sólo supone el "debut" de McKerrigan, quien hasta ahora publicaba
como Glynnis Campbell, sino que además da comienzo a una excitante y entretenida serie
sobre tres hermanas guerreras en la Escocia medieval.
Deirdre de Rivenloch prácticamente ha nacido con una espada en la mano, desde
niña ella y su hermana Helena han sido entrenadas para luchar y desde que su padre
está mentalmente enfermo, se encarga junto a sus hermanas del mantenimiento y defensa
de sus tierras: Deirdre es la administradora de la propiedad y capitana de la guardia,
Helena su segunda al mando y Miriel se encarga de la casa y las cuentas. Las Doncellas
Guerreras de Rivenloch, como las llaman, son autosuficientes y muy capaces de conservar
sus tierras de las amenazas de los ingleses. Pero el Rey David no está de acuerdo y
concierta un matrimonio entre una de las muchachas y Sir Pagan Cameliard, uno de
sus aliados normando.
Deirdre y Helena están bañándose en un estanque y hablando de Cameliard, mientras
alguien las observa oculto entre el brezo. Ambas están seguras de que Miriel decidirá
sacrificarse a sí misma, pero ninguna de las dos está dispuesta a permitírselo.
¿Qué van a hacer? Helena, la más impetuosa de las hermanas, propone esperar ocultas
en el camino la llegada del caballero y asesinarle. Finalmente, ambas se ofrecen a
ser las novias, pero Deirdre no tiene ninguna intención de dejar que sea Helena
quien se case tampoco, ¡lo más probable sería que asesinara al novio en la noche
de bodas! Gracias a Dios, quien las espía está demasiado lejos como para poder oír
su conversación, ya que se trata nada más y nada menos que del propio sir Pagan y
de su mano derecha, Colin du Lac. Mientras Helena les distrae con sus "encantos",
Deirdre sale del agua, rodea el terreno y espada en mano se enfrenta a sus espías;
aunque esperaba dos jovencitos, el hecho de que se trate de su futuro marido no la
detiene y además de herir a Cameliard, deja a los dos hombres sin pantalones.
Pagan no puede creer la audacia de la muchacha, que a la vez le enfada y le excita.
Pese a su reacción ante Deirdre, decide casarse con Miriel, considerando que la joven
será una esposa más apropiada, aunque no le sorprende (y mucho menos le decepciona)
que el día de la boda aparezca la primera haciéndose pasar por su hermana.
Una vez casados, las disputas entre Pagan y Deirdre aumentan. Él maldice la caballerosidad
que le ha hecho prometer que no tomará a Deirdre contra su voluntad y se vuelve loco
compartiendo cama con ella sin poder hacer nada. Para frotar sal en la herida, Deirdre
se levanta del lecho de bodas al amanecer para ir a entrenarse con su espada. Aunque
Pagan reconoce que la muchacha es habilidosa con el arma, está convencido de que una
mujer no tiene nada que hacer "jugando" con una espada e intenta prohibirle a Deirdre
que continúe con sus prácticas. ¡Que descaro! El normando no sólo intenta imponer su
autoridad en su hogar sino también sobre ella, pero Deirdre no se rendirá jamás, ni en
la liza ni en el dormitorio. Y así, se suceden los enfrentamientos entre ambos,
tanto con la espada como con palabras.
¿Conseguirán dejar de lado su arrogancia y comenzar a respetarse y entenderse para
poder tener un auténtico matrimonio?
Sin duda, el mejor libro que he leído en las últimas semanas. Lady Danger es
una historia llena de aventura, ingenio y sensualidad narrada con un estilo ágil que
hace imposible dejar el libro de lado hasta llegar a la última página.
Los enfrentamientos entre Deirdre y Pagan tanto en el campo de batalla como en el
dormitorio son magníficos; ambos arrogantes, testarudos, decididos a imponerse sobre
el otro. Las chispas que salen del roce de sus espadas en la liza igualadas por las
que ambos desprenden en el lecho...
Además es una delicia encontrarse con no una sino tres heroínas que son exactamente eso;
tres hermanas valientes e inteligentes que no se dejan amilanar por un hombre, cada
una de ellas dispuesta a sacrificarse por el bien de las otros dos. Deirdre, la mayor
y más fuerte, es más hábil que Helena con la espada y también más sensata, aunque aún
tiene mucho que aprender; ambos protagonistas deben aprender el uno del otro. Helena
es muy impetuosa, tanto que, al fallar su intento de matar a Pagan para evitar el
sacrificio de su hermana, decide secuestrar a su hombre de confianza con la condición
de liberarlo sólo si el matrimonio es anulado. Y Miriel, la pequeña, en apariencia
tímida pero hay en ella mucho más de lo que se ve a simple vista y dará muchas sorpresas.
Estoy impaciente por poder leer las dos siguientes historias convencida de que McKerrigan, que
ya se ha convertido en una de mis escritoras favoritas, no me defraudará.
Isabel
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